¿Cómo se calcula la productividad del trabajo?

Indicadores de productividad laboral

Entre otras cosas, medir la productividad laboral nos permite identificar las fortalezas de la empresa y sus debilidades. De este modo, resultará más fácil detectar los aspectos, departamentos o áreas a reforzar en la organización. También nos permite tomar decisiones en base a un punto de partida sólido. Pero antes es imprescindible saber cómo se calcula la productividad laboral en una empresa. Para ello contamos con diferentes métodos, desde la fórmula de la productividad a todo tipo de indicadores o KPIs.

Fórmula para calcular la productividad laboral

Cuando nos preguntamos cómo se calcula la productividad, lo más rápido es buscar la fórmula de la productividad. Ya hemos hablado de ella muchas veces, pero nunca está de más recordarla. La fórmula a aplica es Productividad laboral = Productos o servicios producidos / Recursos utilizados. Dentro de productos o servicios producidos habría que multiplicar el total de unidades producidas en una unidad temporal, por ejemplo un día, por el precio. Los recursos utilizados son la suma de costes, incluido el número de empleados por el total de horas trabajadas.

Imagina que diriges una fábrica de colchones. Cada día se producen 30 colchones a 300€ la unidad. Tienes contratados a 12 empleados que trabajan 8 horas diarias a 10€ la hora. El alquiler de instalaciones y maquinaria asciende a 200€ al día, e invertimos 2.000€ para producir esos 30 colchones. En este caso, la productividad sería igual a (30 colchones x 300€)/(12 empleados x 8 horas x 10€ la hora + 200€ de instalaciones + 2.000€ en materiales). Obviamente, cuanto mayor sea el resultado, mayor será la productividad.

Indicadores para calcular la productividad laboral

Más allá de esta fórmula, podemos recurrir a diferentes indicadores de productividad empresarial o rendimiento laboral. Recuerda que siempre que utilices KPIs, estos deberán estar definidos de antemano y debes contar con datos verificados. Si los datos no son sólidos, contienen errores o no están completos, los indicadores se verán alterados. En este escenario, no tendremos una visión real de la productividad laboral, y no podremos tomar las decisiones correctas para mejorar nuestra productividad.

Además de los datos, hay que buscar indicadores claros y relevantes. Por ejemplo, utilizaremos una base temporal definida (días, semanas, meses, trimestres, años). A priori, un análisis de un periodo de tiempo corto es más preciso que si se dilata a lo largo de meses. Sin embargo, los datos serán más fáciles de valorar cuanto más tiempo tengamos. También hay que calcular la productividad laboral en base a las mismas unidades. Es decir, en igualdad de condiciones. De nada sirve comparar la productividad en un momento normal con la de picos de trabajo como la campaña de Navidad.

Entre los indicadores de rendimiento laboral más habituales están las horas extra, la evolución de proyectos y ventas o la satisfacción del cliente. Conviene destacar las horas extra, pues en general se asocian a una baja productividad: los trabajadores no pueden completar su tarea en el horario. La excepción, campañas especiales o picos de trabajo. Otro indicador a tener en cuenta es la tasa de rotación de trabajadores. Se calcula dividiendo el número de trabajadores que se van entre el total de empleados en un periodo de tiempo. Cuanto mayor sea, menos productivos seremos.

Productividad laboral por equipos

Existe la posibilidad de medir el rendimiento laboral individualmente o por equipos. Esta última opción es muy interesante, pues nos permite comparar el rendimiento entre los departamentos o equipos de trabajo de la organización. Muchas veces, la productividad laboral individual se ve afectada por factores externos, pero cuando la calculamos colectivamente es más fácil identificar los equipos que trabajan mejor o aquellos que necesitan mejoras. Tras incluir mejoras, también podemos comprobar si el equipo es cada vez más productivo o funciona peor.

¿Qué factores influyen en la productividad laboral?

A la hora de calcular la productividad laboral de nuestra plantilla hay que tener en cuenta que hay una serie de factores que la pueden alterar. Conocerlos y tenerlos en cuenta es fundamental para no hacernos una idea equivocada de lo que pasa. Estos son los más habituales:

  • Técnicos: entre las herramientas de productividad tenemos la ubicación y diseño del espacio de trabajo o las herramientas adecuadas. Si la maquinaria está desfasada o no funciona, la productividad se resentirá.
  • Productivos: la estandarización y simplificación de los procesos productivos ayudará a una mayor productividad laboral.
  • Organizacionales: cada trabajador y departamento debe conocer su tarea y la relación con el resto de la empresa. Evitar conflictos y favorecer la especialización debe repercutir en una optimización de la productividad.
  • Personales: cada trabajador debe estar capacitado para ejecutar la función encomendada. Además, deben estar motivados y comprometidos con la empresa. Una remuneración adecuada, la seguridad laboral o los planes de carrera contribuyen a ello.
  • Financieros: el dinero es fundamental para la productividad laboral. Producir más con menos debe ser el objetivo. La organización debe controlar las finanzas, evitando un uso excesivo de capital.
  • Liderazgo y gestión: este último factor es fundamental. Una buena gestión permitirá que todos los factores coincidan positivamente, por ejemplo ofreciendo las condiciones de trabajo adecuadas a la plantilla o los recursos económicos, técnicos y materiales necesarios.

Ya sabes cómo se calcula la productividad laboral y los aspectos que influyen en ella. Ahora, es el momento de ponerte manos a la obra. Herramientas como el software de rrhh de Sesame HR nos permiten optimizar la productividad laboral, por ejemplo mediante el gestor de tareas o las encuestas laborales que permiten identificar las debilidades de la empresa. Los informes de rendimiento laboral también permiten analizar a fondo el rendimiento laboral.

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