La importancia del desarrollo del equipo y su estimulación

Mejorar el desarrollo de equipos

El psicólogo Bruce Tuckman, en 1965, estableció que los equipos de trabajo pasan por 5 etapas: formación, asalto, normalización, actuación y clausura. Estas etapas suceden desde el inicio del proyecto hasta su final, y todas son indispensables durante el proceso completo, puesto que cada una juega un papel fundamental en la construcción de un equipo de alto rendimiento.

En el artículo sobre las 5 etapas del desarrollo del equipo ya os contamos en qué consistían cada una de ellas, pero, ¿por qué se debe velar por un correcto desarrollo grupal? ¿Y qué acciones se pueden realizar para propiciar el trabajo en equipo?

¿Por qué son tan importantes las 5 etapas del desarrollo de equipo?

El desarrollo de equipo es importantísimo para mejorar la productividad y alcanzar los objetivos de los proyectos. Los grupos están mucho más sincronizados, resultan ser mucho más efectivos y su rendimiento es más alto.

Debes saber que reunir a un grupo de personas con talento no significa que estas vayan a formar un buen equipo. Por mucho que su empresa o el proyecto sea bueno, si no existen sinergias y buena relación entre los componentes del equipo el proceso será mucho más tedioso y el alcance de los objetivos podría peligrar.

Es por ello que comprender el proceso, formado por las 5 fases, que propone Tuckman puede aumentar las posibilidades de alcanzar los objetivos del proyecto.

¿Cómo puedes ayudar a tu equipo a avanzar en el desarrollo de los proyectos?

Los dueños de los negocios, gerentes y empresarios suelen ser vistos como líderes de equipo, por lo que ante los fallos son quienes deben responder de primera mano. ¡Pero también recibir elogios! Y, por supuesto, realizar todas las acciones pertinentes en pro del desarrollo de los proyectos.

La clave está en guiar al equipo a través de cada etapa del proceso, para ello puedes utilizar los siguientes consejos:

Establece un propósito y una misión claros y revísalos durante el proceso

Para ello, lo mejor es realizarse una serie de preguntas del tipo: ¿por qué existe este equipo o la empresa?¿Qué valores importan?¿Qué problema hay que resolver? ¿Por qué se necesita resolver?

Todas y cada una de estas preguntas se han de responder para poder conseguir una dirección, sin ellas será como dar rumbos hacia ninguna parte. Es importante recordar cada cierto tiempo por qué se está haciendo algo, de esta manera no se perderá de vista el objetivo general. Los equipos necesitan una misión clara, y se les debe recordar a menudo.

Establece reglas básicas y asegúrate de que se siguen

Lo sabemos, eso de «reglas» no es que suene muy bien, pero lo cierto es que estas ayudan a aclarar las confusiones. Sin ellas los miembros del equipo no podrían saber qué se considera un comportamiento aceptable. Los grupos sin reglas ni pautas son más propensos a generar conflictos y ser más ineficientes.

Es por ello que una de las primeras tareas que los equipos deben hacer es establecer una reglas básicas. Estas pueden abarcar desde cómo interactuar en el equipo hasta cómo completar tareas de forma eficiente. Algunos ejemplos de estas reglas básicas para equipos podrían ser:

  • No utilizar el teléfono durante las reuniones de trabajo.
  • No interrumpir a otros roles del equipo de trabajo mientras están hablando.
  • Controlar el tiempo de forma transparente, para ello se puede utilizar el gestor de tareas de Sesame HR.
  • Crear un plan de trabajo semanal y compartirlo con el equipo.

Recuerda siempre en todo momento que las reglas deben ir enfocadas a mejorar la productividad del equipo, no a controlarlo.

En caso de adaptar la gestión de equipos al teletrabajo es importante contar con herramientas digitales, objetivos y metodologías claras de trabajo.

Deja que otros miembros tomen el papel de líderes o facilitadores

Como fundador o gerente de la empresa debes entender que todo equipo de trabajo debe contar con el perfil de el facilitador, una persona que es encarga de dirigir el equipo y guiarlo en las reuniones y las discusiones. Se trata de alguien que empuja al equipo hacia un objetivo común.

El mismo fundador o gerente puede ser también el líder de un equipo, pero también se debe entender que no siempre puede que sea el líder. La tarea de un buen líder es agotadora, y no todo el mundo tiene las aptitudes necesarias para serlo, así que en algunos casos es conveniente elegir a una persona del equipo para que interprete este rol. ¿Si hay perfiles más preparados o con mejores aptitudes, por qué no contar con ellos como líderes?

En ocasiones, los equipos de alto funcionamiento trabajan tan bien que el papel de facilitador o líder puede ir rotando, según se necesite, sin que esto afecte a su desempeño.

No intentes evitar los conflictos

A veces los conflictos son necesarios. El beneficio de contar con un equipo de trabajo es el de contar con diversas experiencias, habilidades y opiniones que no son posibles por si solas.

Cuando los miembros del equipo no estén de acuerdo sobre algo, ¡escúchales! Atiende todas sus inquietudes y propuestas y busca un terreno común. Trata de encontrar siempre la parte positiva de los conflictos en el equipo.

Una vez se resuelvan los conflictos, céntrate en mejorar los procesos existentes y en mantener al equipo unido.

Recuerda a los miembros del equipo la importancia de escucharse

Todas las personas del grupo son valiosas para conseguir el objetivo final, de lo contrario no estarían ahí, ¿no? ¡Pues házselo saber! Recuerda a tu equipo que recuerde las ideas de todos los integrantes.

Al principio, céntrate en crear un ambiente abierto y sin prejuicios. Realiza brainstormings. Escribe cada idea que e proponga. Por cada idea brillante hay cientos detrás que no sirven, y aunque puedan parecer ridículas, compartir las distintas opiniones e ideas es la clave para encontrar «LA IDEA», y para conseguir la inspiración y motivación suficiente.

Finaliza cada reunión con comentarios constructivos

Una de las funciones más importantes de la figura del líder es: observar. Y estudiar cómo funciona el equipo como una unidad y de forma individual.

Es importante dar una retroalimentación de forma individual a los miembros del equipo, pero también señalar las áreas de mejora y las fortalezas como equipo, ¡pero sin ejercer de dedito acusador!

No regañes al equipo por los resultados, sino muestra aquello que salió mal, trata de ofrecer soluciones y consejos sobre los problemas. Intenta aportar información sobre lo que se necesita para mejorar.

Sin embargo, por ser el líder no eres perfecto/a, por ello debes entender que también cometes errores, y pedir comentarios a tu equipo sobre tu trabajo.

Haz que todos participen y contribuyan.

En un equipo de trabajo los miembros trabajan juntos. Cada persona juega un papel indispensable. Por lo que si una persona no puede completar una tarea, el resto del equipo lo sufre. Por ello es importante incidir en el sentido de responsabilidad del grupo. Para ello, recuerda motivar a los miembros para mantenerlos productivos.

Para ello, un software de rrhh y gestión de proyectos puede resultar ideal, todos los miembros del equipo podrán saber, de forma transparente, quién está trabajando en qué cosa y cuánto tiempo le ha dedicado. Además, permite ver el estado general del proyecto, y resulta ideal para equipos que cuentan con trabajadores en remoto.

Si los equipos de superhéroes como Los vengadores nos han enseñado algo es que trabajar con otros aumenta la fuerza y facilita el camino al éxito, sobre todo porque existen tareas a las que es imposible enfrentarse solo. No obstante, crear un equipo no es fácil, es todo un proceso. Por ello conocer cada etapa del desarrollo de un equipo y saber cómo se puede influir de forma positiva en ello resulta esencial.

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